Por qué se abandonan las tarjetas de sellos a los dos meses
"Ya lo tuvimos y lo dejamos."
Esa frase sale en más conversaciones de las que parece. Y casi nunca significa que fuera mal. Significa que un día se dejó de hacer y nadie lo echó de menos.
Lo interesante es que el fallo nunca está el día del lanzamiento. El día del lanzamiento todo el mundo tiene ganas: las tarjetas recién llegadas de la imprenta, el sello nuevo, se lo explicas a los tres primeros clientes y te hace hasta ilusión. El fallo llega a las seis o siete semanas, sin que nadie decida dejarlo.
Estas son las cuatro razones.
Razón 1: dependía de que alguien se acordara
Tú sellas. Tú te acuerdas, porque es tu idea y es tu negocio.
Pero el sábado a las doce y media, con cola hasta la puerta, no sellas. Y el chaval de la tarde, que lleva tres semanas, no sabe muy bien de qué va la cosa y tampoco lo pregunta. El domingo va otra persona que directamente no estaba el día que lo explicaste.
Resultado: el cliente que sí traía su tarjeta se encuentra con que unas veces le sellan y otras no. A la tercera deja de sacarla. Y cuando el cliente deja de sacarla, tú dejas de acordarte. Ahí se acabó.
El taco de tarjetas sigue junto a la caja durante meses. Ese taco es la consecuencia, no la causa.
Razón 2: el cliente no llevaba la tarjeta encima
La segunda es igual de simple. Le das la tarjeta, se la guarda, se cambia de chaqueta y hasta luego.
Vuelve a los cuatro días, no la lleva, y le dices aquello de "no pasa nada, te la sello la próxima vez". La próxima vez tampoco la lleva. Le das otra. Ahora tiene dos tarjetas con dos sellos cada una y ninguna sirve para nada.
Multiplícalo por todos tus clientes y te queda un montón de tarjetas a medias en casa de gente que sí volvería si tuviera todos sus sellos en la misma tarjeta. Eso se resuelve con la tarjeta en el móvil, porque el móvil no se lo deja nadie en casa: está explicado en tarjeta de sellos digital sin app.
Razón 3: el premio estaba demasiado lejos
La mayoría de las tarjetas se quedan con uno, dos o tres sellos. Muy pocas llegan a la mitad.
La gente no abandona en el sello 8. Abandona al principio, cuando el premio queda muy lejos y todavía no lleva casi nada acumulado. Si la tarjeta está casi vacía, perderla no le importa.
Por eso funciona tan bien empezar con sellos ya puestos, que es una de las cosas más baratas de arreglar y está explicada en regala los dos primeros sellos.
Razón 4: nunca supiste si estaba funcionando
Si no miras un número, no tienes ningún motivo para mantener algo que te da trabajo. Un martes cualquiera, con veinte cosas pendientes, sellar es lo primero que te saltas. Y no hay nada que te diga "oye, que esto está trayendo gente".
No lo cancelas: simplemente dejas de hacerlo. Y a los seis meses, cuando alguien te lo pregunta, respondes "lo tuvimos y no funcionó". Cuando en realidad nunca llegaste a saberlo.
Basta con un par de números al mes. Están en cómo medir si tu tarjeta de sellos funciona, y también en los siete errores que la arruinan.
Qué cambia si lo vuelves a montar
Si lo tuviste y lo dejaste, el problema no era la idea. Era todo lo que había alrededor. Estas cuatro cosas lo arreglan casi entero:
- Que no dependa de la memoria de nadie. Se escanea un código y el sello se suma. Cinco segundos, igual para ti que para el que entró la semana pasada.
- Que el cliente no tenga que llevar nada. Si la tarjeta está en la cartera del móvil, la lleva siempre, aunque cambie de abrigo o de teléfono.
- Que no empiece en cero. Empieza con uno o dos sellos puestos, y el cliente ya tiene algo que no quiere perder.
- Que puedas hablarle después. Cuando alguien lleva un mes sin venir, te enteras y puedes avisarle. Con la tarjeta de papel, el día que la repartes se acabó el contacto.
No lo dejaste porque no funcionara
Lo dejaste porque te daba trabajo y no veías lo que te devolvía. Es un motivo perfectamente razonable.
La segunda vez no hace falta que se parezca a la primera. Si quieres, te montamos la tarjeta con tus sellos y tu premio, y lo pruebas un mes. Gratis, sin meter tarjeta y sin permanencia: si esta vez tampoco te convence, no tienes que hacer nada para dejarlo.